Parroquia I.C.M.Inmaculado Corazón de María

día del señor



DOMINGO 11 DE NOVIEMBRE DE 2018



Una cuestión de generosidad

La primera lectura nos cuenta una antigua historia de un profeta y una mujer. Es tiempo de sequía. Y si para todos suelen ser tiempos difíciles, para los pobres, y una viuda siempre lo es, son tiempos peores. ¿Qué puede hacer una viuda pobre con un hijo en tiempos de sequía? Nada más que esperar la muerte en cuanto acabe con lo poco que queda del año anterior. Eso es lo que está a punto de sucederle a esta viuda de Sarepta. Pero el profeta le invita a compartir eso poco que tiene. La viuda debió pensar que total daba lo mismo morir un poco antes que un poco después y con esa generosidad que sólo los pobres tienen a veces, compartió lo poco que tenía con el profeta. La respuesta fue el milagro: ni el aceite ni la harina se terminaron.

El Evangelio tiene hoy dos partes. La segunda se parece mucho a la historia de la viuda de Sarepta. Frente a los ricos que donan mucho dinero al templo, hay una pobre anciana, viuda además, que echa apenas dos reales. Nada más. Obviamente, esa aportación no era muy importante para el Templo. Pero Jesús no valora lo que da la viuda desde la perspectiva económica sino desde otra perspectiva bien diferente. La anciana viuda ha dado mucho porque ha dado de lo que necesitaba para poder sobrevivir. Su aportación en cantidad no es mucha pero en generosidad tiene un valor incalculable. Aquí no se produce el milagro de la viuda de Sarepta. No sabemos si al llegar a su casa, la anciana viuda encontró su cartera de nuevo llena con lo suficiente para vivir. Probablemente no. Pero el amor de Dios estaba metido en su corazón. Y eso es más que suficiente. El que no lo crea, que se lo pregunte a los santos.



otras fiestas

Testimonios

Antoine De Saint-Exupéry (1900 - 1944) “No hay más que un problema, uno solo en el mundo: devolver a los hombres un significado espiritual”. Veo que algunos te definen en dos palabras: escritor y piloto. Otros prefieren hacerlo en una sola: aventurero. No están reñidas. Incluso pueden ampliarse, ya que de muy joven te viste en una encrucijada de caminos fascinado por todos ellos a la vez: marina, bellas artes, comercio... Exactamente, ¿qué buscabas?, ¿hacia dónde querías dirigirte? Parece claro que no te empujaba el dinero sino el gusto por la aventura, una aventura que nadie ha acertado a definir.

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