ADVIENTO

APUNTES PARA EL CAMINO

PARROQUIA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARíA - ÁVILA




Límpia

" Ven Señor y no tardes ". Este es un tiempo para hacer con ESPECIAL FINURA EL EXAMEN DE NUESTRA CONCIENCIA Y DE MEJORAR NUESTRA PUREZA INTERIOR PARA RECIBIR A DIOS. Es el momento para ver cuales son las cosas que nos separan del Señor y quitarnos todo aquello que nos aleja de Él. Es por eso importante ir a las raíces mismas de nuestros actos, a los motivos que inspiran nuestras acciones y después acercarnos al SACRAMENTO DE LA PENITENCIA O RECONCILIACIÓN, para que se nos perdonen nuestros pecados.

Espera

Debemos sentirnos apasionados, ilusionados, porque una vez más el Señor viene. Viene a nosotros, a nuestro corazón sin tener en cuenta lo que hemos vivido, lo que hemos pensado y lo que hemos deseado. Viene porque nos lo ha prometido. Viene a estar conmigo, contigo, con nosotros. Solo nos pide a cambio un poco de esperanza. Saber esperarle. Y saber esperarle es arrancar todos los cachibaches de nuestro corazón que no saben a Dios. Saber esperarle es suavizar nuestra manera de tratar a los demás. Saber esperarle es gritar apasionado e ilusionado: "VEN SEÑOR JESÚS"



Cambia

No te desanimes, sabemos la infinidad de veces que hemos prometido renovarnos, ser mejores... y al final solo han sido promesas con fecha de caducidad adelaantada. Quizás, el contenido de nuestras etiquetas de cambio llevaban un texto demasiodo radical de nosotros mismos. Su propio peso nos ha abrumado y desinflado. Cambia sí, pero empieza por las pequeñas cosas. Una sonrisa a tiempo en medio de una tormenta. Un "Gracias Señor" sentido de corazón. Una mano abierta en medio de una disputa. Un regalo de tu tiempo tan preciado a los demás. Dedicar unos minutos a solas con Jesús... No te desanimes, Él te cambia con estas pequeñas cosas.



  • María Madre de la esperanza

    El adviento es mariano; es la Virgen expectante la que anuncia lo que lleva dentro, signo de ese misterio que se revelará e iluminará a todos los seres humanos. Cristo no es solo patrimonio de los cristianos, sino de toda la humanidad. María esperó. María le esperaba con tan firme esperanza que a medida que se acercaba el día y la hora, aumentaba en María, el ansia y el deseo de la llegada del Mesías.

  • Oración de Adviento

    Cuando Tú mismo pongas a prueba mi fe, y me hagas marchar por entre la niebla más cerrada, borrada toda vereda ante mí: por mucho que mi paso vacile, haz que, mi mirada tranquila e iluminada, sea un testimonio viviente de que te llevo conmigo, de que estoy en paz. Que mi mirada les recuerde a todos que no hay nadie que cuente con la fuerza suficiente para arrancarme de tí. Que la mirada de tu Hijo vaya repartiendo serenidad y amor a través de mis ojos.

  • Corona de Adviento

    Señor y Dios nuestro, Padre de nuestras vidas y alfarero de nuestro barro, encendemos estas velas como signo de nuestra actitud vigilante ante tu llegada. No permitas que apaguemos en nuestro interior el fuego del Espíritu: que nos mantengamos ardientes hasta la llegada de tu Reino. Concédenos, Señor, que también seamos nosotros encendidos, como estas cuatro velas, por tu Palabra poderosa. Que sepamos predicar el misterio del Evangelio, para que traigamos a todas las naciones a la obediencia de la fe.