Parroquia I.C.M.Inmaculado Corazón de María


Desde el Arciprestazgo de Ávila

invitación a dar tu opinión



En la última reunión del Grupo de Reflexión Arciprestal, se decidió iniciar un camino que desemboque en una planificación del arciprestazgo a un plazo más largo. Se pretende empezar haciendo un análisis de nuestra realidad, un diagnóstico sobe algunos ámbitos pastorales que son fundamentales en la vida de las parroquias y de la Iglesia.

Para ello, se acordó hacer una encuesta totalmente anónima. Queremos recalcar la importancia que tiene esta encuesta al darnos la oportunidad de plasmar nuestras opiniones.

De antemano, os damos las gracias por haber dedicado unos minutos a contestar y dar vuestro parecer.

 


«YA ES TIEMPO DE CAMINAR»


"La pastoral misionera nos recuerda que la razón de ser de la comunidad cristiana no está dentro, sino fuera de sí misma. No existe para sí, sino para que los hombres y mujeres experimenten la fuerza de salvación que es el Evangelio. Esto significa que la Iglesia no puede permanecer replegada sobre sí misma, sino que ha de abrirse al mundo donde las personas viven sus gozos, sus sufrimientos y sus luchas. Incluso en los esfuerzos de evangelización de los miembros de la comunidad cristiana debe estar presente la tensión hacia fuera y la conciencia de misión".



"Toda misión debe partir de la realidad, de los problemas, inquietudes, deseos y posicionamientos de las personas con las que vamos a trabajar. No es lo mismo anunciar el Evangelio en un ambiente de extrema pobreza que en uno acomodado. Tampoco es lo mismo anunciarlo a personas agnósticas que a personas no practicantes, etc. Por eso debemos conocer bien la realidad de la gente de nuestra parroquia, de nuestro barrio, de nuestra ciudad..."



"Las parroquias están desarrollando su misión en una sociedad que se va apartando progresivamente de la visión cristiana de la vida y en la que sectores humanos cada vez más amplios se instalan en la increencia, es decir, niegan o prescinden de Dios. La «Evangelii Nuntiandi» nos dice que la vocación propia de la Iglesia y su identidad más profunda consiste en evangelizar (cfr. EN 15). El objetivo, pues, y la razón de ser de la comunidad cristiana no está dentro, sino fuera de sí misma. No existe para sí, sino para que los hombres y mujeres que hoy experimentan la fuerza de la salvación que es el Evangelio. La misión de la parroquia no puede reducirse a mantener la fe de los practicantes y acompañarlos en sus deberes cristianos, sino que ha de plantearse decididamente como evangelización estrictamente misionera".