Parroquia I.C.M.Inmaculado Corazón de María


Angel Moreno - Lunes, 5 de junio de 2017

tiempo ordinario



Después de las fiestas pascuales y de Pentecostés, el calendario litúrgico nos hace volver al Tiempo Ordinario. Aunque en las próximas semanas celebraremos las solemnidades de la Santísima Trinidad y la del Corpus Christi, es bueno saber vivir el día a día, sin el apoyo de acontecimientos festivos extraordinarios. La sociedad y la cultura están pendientes de lo más novedoso y se consumen vorazmente primeras noticias. Mas, al no tener el apoyo externo de las grandes fiestas pascuales, se descubre la hondura de la fe.

Saber vivir el Tiempo Ordinario acredita la coherencia de la fe. Al poner las manos en la tarea en ejercicio del don recibido, nos hacemos más conscientes de la gracia de Pentecostés. Es tiempo en el que se demuestra la verdad de la pertenencia cristiana, según se reaccione ante los acontecimientos diarios imprevistos.

Este tiempo es propicio para consolidar la pertenencia a Jesús. Es como una carrera de fondo. No se trata de un maratón, ni de un fin de semana, sino de la vida misma, en la cual la batalla y la meta se ganan minuto a minuto.

Es bueno saber tomar las herramientas que nos aconseja la Palabra, como vivir en alguna pertenencia creyente, no dejar la oración y ser fiel a la misión de difundir el Evangelio como testigo.

Se podría decir que es buena ocasión de vivir de manera extraordinaria lo ordinario, y la forma de hacerlo es poniendo amor en la tarea y reavivando conscientemente la gracia recibida.

Es bueno tener un proyecto para no quedar sometidos a lo inmediato, traídos y llevados por los impactos emocionales de cada momento, por dar respuestas improvisadas, y realizarlas un tanto inconscientes.

Se aconseja, para no perecer en el camino, tener referencias espirituales, bien en forma de acompañamiento, bien por la práctica asidua de los sacramentos y de la lectura de los textos sagrados.

Es tiempo de trabajar y de orar, de vivir ordenadamente y de forma solidaria, de seguir los consejos del Evangelio como discípulos de Jesús y de avanzar en la presencia de Dios, conscientes de estar habitados por el Huésped del alma.

Es buena ocasión para ejercitar la sensibilidad solidaria ante las necesidades de los más próximos y con quienes puedan sufrir situaciones extremas.

 


Ordinario no significa de poca importancia, anodino, insulso, incoloro. Sencillamente, con este nombre se le quiere distinguir de los «tiempos fuertes», que son el ciclo de Pascua y el de Navidad con su preparación y su prolongación.
Es el tiempo más antiguo de la organización del año cristiano. Y además, ocupa la mayor parte del año: 33 ó 34 semanas, de las 52 que hay.



En el tiempo ordinario, se usa la casulla de color verde en la Misa, sobre todo los domingos, a excepción de los días festivos y de los mártires. La diversidad de colores litúrgicos en las vestiduras sagradas pretende expresar, con más eficacia, aún exteriormente, tanto el carácter propio de los misterios de la fe que se celebran, como el sentido progresivo de la vida cristiana en el transcurso del año litúrgico. El color verde se usa en los Oficios y en las Misas del Tiempo Ordinario. El verde es símbolo de la esperanza, cuando todo florece, reverdece y se renueva.